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15 julio, 2022

Hospedemos A Jesús

Domingo 17 Julio

Lucas 10, 38-42

 

~ Martha, Martha, te preocupas y te agitas por muchas cosas ~

 

El texto de Lucas que escuchamos hoy, bebe de la antigua tradición judía: “Hospedar al forastero”, porque en el forastero lo más probable es que estemos hospedando a Dios. Nosotros recordamos que Jesús viene de ser rechazado por los samaritanos. No lo recibieron porque iba a Jerusalén (9,53).

 

Las imágenes de Marta y María sirven a Lucas para mostrar las dos maneras ordinarias de seguir a Jesús: Marta representa a los seguidores de Jesús que proceden del judaísmo. Ellos sí reciben a Jesús, pero no lo están escuchando. Procuran cumplir con muchos preceptos, al mismo tiempo que trabajar en las cosas del reino. Marta pretende arrastrar a su hermana a su actividad, dispersa, no clara en cuestiones del reino. Ella cree que para seguir a Jesús hay que seguir con los esquemas judíos. Pretende imponer a los que no pertenecen al grupo, preocupaciones que, más que ayudar, ahogan el mensaje.

 

María representa a los setenta, a la comunidad más abierta de los que siguen a Jesús, a la comunidad no judía, como puede ser la samaritana.

 

¡Qué importante que hoy meditemos esta idea de hospedar a Jesús! Implica hospedar su Palabra y su Mensaje, e implica hacerlo desde las actitudes concretas de cercanía y familiaridad. Como Abraham o como María, a los pies de Jesús.

 

Nuestra hospitalidad hoy es un valor capaz de confrontar a la actual sociedad urbana, egoísta y anónima, que recibe muy poco, y menos a Dios. Nosotros queremos implicarnos en los quehaceres de hospedar, es toda una aventura. Lo podemos hacer desde las dos imágenes: tanto al modo de Marta, como al modo de María.

 

Oración:

Señor Jesús, que te reciba a ti con todo lo que llevas en tu interior, tu historia personal, tus sentimientos más profundos, lo más humano y lo más divino. Déjame hospedarte en mi alma como mi mejor amigo, en la familiaridad de toda tu vida y de tus proyectos. Que me acerque a tus pies y te escuche, como María.

 

Ven a nuestro hogar y hazlo tuyo, y enséñanos a construir tu Reino. Amén.

 

 

 

 

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