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3 mayo, 2020

Pasemos por la Puerta

Domingo 3 Mayo

Juan 10,1-10

 

La figura de Jesús Buen Pastor ha pervivido por estos dos mil años, conservando su contenido original. Aunque en nuestras nuevas sociedades el signo de un pastor empieza a ser lejano, no así su significado. Cuando escuchamos que hay unas ovejas que están siendo pastoreadas por su pastor, recibimos una representación social de orden, de paz y de seguridad. Parece que la misma imagen que Jesús utilizó hace tantos años, sigue siendo tan potente como entonces, para ayudarnos a entender nuestra más profunda relación con Dios. Es una relación tan íntima que se sostiene por el vínculo del amor y del conocimiento recíproco como el que se da entre las ovejas y su pastor.

En el pasaje del Evangelio de Juan que hoy tocamos, aparece, por otro lado, la sombra de los malos pastores, los responsables de la comunidad, los que han pervertido la razón de su servicio y en lugar de dar vida a las ovejas, las sacrifican. Estos malos pastores: roban, matan y destruyen; se han convertido en agitadores y salteadores.

Parece que en nuestra sociedad actual, también han proliferado los malos pastores. Muchos en quienes está la responsabilidad de conducir a los pueblos, ya sea desde el orden civil o del religioso, han perdido la esencia de su misión y se han echado sobre las ovejas, oprimiéndolas y explotándolas. Simulan que entran por la puerta, es decir, que se ciñen al espíritu de la ley, pero en realidad saltan por otro lado. Manipulan la ley para ejercer un dominio o un poder.

Jesús además de Buen Pastor, declara que es la puerta. Como los fariseos, a quienes estaba dirigiendo el discurso del Buen Pastor, no lo entendían, añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos”. ¿Qué significa que Jesús sea puerta del redil? Que solo asumiéndolo a Él, puede acercarse el pastor de manera legítima al pueblo. Si los pastores, que no solo somos los consagrados, sino quienes ejercen un cargo público y quienes ejercer la autoridad como padres de familia, actuamos al margen de quien es origen y principio del servicio, acabamos convirtiéndonos en malos pastores, opresores y explotadores.

 Pasar por la puerta que es Jesús, significa para los pastores, actualizar nuestro código de servicio y de amor con el espíritu de Jesús. Y para las ovejas, pasar por la puerta significa tener orden, paz y vida.

Cristo en cuanto puerta, es el lugar de acogida de Dios con nosotros; Él la abrió en la Encarnación y la abre y cierra para darnos vida desde su resurrección.

 

Adelante, pasemos por la puerta:

Comprometámonos con la vida

Cuantas más veces pasemos por la puerta, más estaremos siendo auténticos y más vida estaremos generando para los demás. Pastores y ovejas, hemos de “escuchar y seguir” al Buen Pastor. En medio de un mundo de falsos pastores, ¡qué necesario es comprometerse con la vida, partiendo de nuestra plena comunión con Dios!

Pasemos todo lo nuestro por Cristo. Entremos y salgamos por Él, para que nuestros trabajos tengan sentido.

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