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13 junio, 2019

Seamos sacramento de amor…

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote Lc 22,14-20

~ ¡Cuánto he deseado cenar con ustedes esta Pascua antes de mi pasión! ~

Jesús, en la Última Cena, no celebra la Pascua judía, sino una cena de despedida y de su entrega en la que instituyó la nueva Pascua eucarística, el sacerdocio y la caridad fraterna. Es una cena cargada de signos que se convierten en sacramento del amor de Dios, entre los discípulos de Jesús.

Cuando Jesús es consciente de que había llegado “la hora” debemos leer que Jesús no va a la muerte arrastrado por las circunstancias últimas de su vida, sino para cumplir su proyecto, que es el del Padre. Él va a dar la vida por propia voluntad. Es consciente del don total de sí en el que su Padre Dios está plenamente presente como vida absoluta. Se trata del momento culmen de su sacerdocio.

En un día como hoy, queremos intentar nuestra propia entrega de vida, nuestro sacerdocio bautismal y ministerial, para que nuestra relación con Dios sea plena. Insertados en Jesús sumo y eterno sacerdote tratamos que el mundo reciba el influjo de nuestro amor.

Al igual que Jesús, nosotros podemos convertirnos, desde nuestra humana condición, en sacramento del amor de Dios. Podemos reflejar a los demás cómo es Dios y hacerles experimentar que Dios los ama a través nuestro.

El sacramento Eucarístico, el Sacerdotal y el de la Caridad, nacen aquí, en el don de cada uno de nosotros, cuando unidos a Cristo estamos capacitados para ser sacramento de Su amor.

 

Oración:

Señor Jesús, ¿Qué sería de nosotros sin tu sacerdocio? ¿Cómo nos ofreceríamos a tu Padre en verdad? ¿De qué forma alcanzaríamos la comunión perfecta con ustedes?

Permite que en nuestro hogar vivamos para esto, para ser sacerdotes contigo, para ser sacramento de tu amor. Amén.

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