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20 febrero, 2020

Yo También Soy Jesús

Jueves 20 Febrero

Marcos 8, 27-35

~ Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame ~

Con este episodio, inicia Marcos, el segundo periodo de la vida pública de Jesús. Cuyo tema central será el camino a Jerusalén. 

A la pregunta sobre su identidad: es razonable que la gente no encuentre ruptura entre la tradición judía —Juan, Elías, Profeta—, y Jesús. Pero los suyos, deben entender ya, su proyecto final; Jesús los conmina, los increpa, igual que había hecho con los espíritus inmundos. Porque están malentendiendo su mesianismo. Él no se identifica con el Mesías nacionalista que el pueblo espera. Tendrán que entender el diseño de su entrega en Jerusalén. 

Si Pedro se opone a que muera, es porque espera un mesías triunfador. Por eso Cristo lo identifica con Satanás, el que tienta, confunde y se interpone como enemigo del hombre y de Dios. 

Los discípulos han de entender que para construir la sociedad nueva de Jesús, se necesita renunciar a cualquier ambición y aceptar hasta el final, junto con Jesús, la hostilidad de la sociedad injusta. Esta es la cruz que hay que cargar. 

Y nosotros hoy, después de dos mil años: 

¿Quién decimos que es Jesús?

Jesús no debería ser alguien distinto de nosotros. Él es nuestra propia identidad. Estamos hechos de él y para hacer su mismo camino hasta la comunicación total de nuestra vida y amor.

En este sentido podríamos decir: ¡Yo también soy Jesús!

Parece que la mejor definición de Jesús no está en la profesión verbal de nuestra fe, sino en la manera en que vivimos lo que creemos de Él. Cuando con nuestra fe hacemos la diferencia en el mundo.

Oración:

Señor Jesús, que llegue yo hasta la cruz. Que me goce siguiendo tus pasos y moldeando el paisaje social de manera provocativa. Que sea capaz de actuar a contra flujo y testimoniar que te amo, que la trama de mi vida esté tejida en la donación y en el amor a los demás.

Permite que los míos, en nuestro hogar, nos relacionemos contigo tal como eres: el Mesías Dios, que salva desde la misericordia y no desde el dominio y la violencia. Amén. 

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