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9 marzo, 2019

Relaciones Trascendentes

Relaciones Trascendentes - La Retama

Lunes 1° Cuaresma. Mateo 25, 31-46. Cuaresma.

~ Luego Jesús dijo a sus discípulos: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me hospedaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a verme.” Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿Cuándo te vimos así de necesitado?” Y el Rey les dirá: “En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron.” Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me acogieron; estaba desnudo, y no me visitaron; enfermo y en la cárcel, y no me visitaron.” Entonces dirán también éstos: “Señor, ¿Cuándo te vimos así y no te asistimos?” Y Él les responderá: “En verdad les digo que cuanto dejaron de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejaron de hacerlo.” E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna. ~

Nuestro destino después de esta vida, tiene que ver con la manera en que nos tratamos. Jesús quiso enseñar que las relaciones con los demás, de manera especial con los más necesitados, cuentan para obtener la vida definitiva. De la misma manera en que cuidamos nuestras relaciones profesionales, empresariales y de amistad, hemos de cuidar nuestra relación con los más necesitados.

Hoy podemos pensar nuestra responsabilidad social. Es verdad que algunos indigentes parecen no merecer nada. Sobre todo si no se esfuerzan por aportar algo mínimo a la comunidad. Y en tal caso, desde nuestro pensamiento utilitario, optar por no ayudar. Sin embargo, Jesús nos invita a desarrollar nuestra generosidad; a poner en el centro a la persona humana; especialmente cuando es pobre, enferma o desgraciada.

Los que vivimos una relación auténtica con Cristo, no podemos permanecer ajenos o indiferentes a los necesitados del mundo. La dinámica del amor, que nos lleva a doblar las rodillas ante Jesús crucificado o en la Eucaristía, es la misma que nos lleva a inclinarnos hacia el necesitado y a compartir algo con él: el pan, el agua, la cercanía, la escucha, la comprensión. En una palabra: una relación no superficial o asistencialista, sino trascendente para ambos.

En un día como hoy, podríamos superar la actitud individualista y egoísta para centrarnos en lo comunitario. De manera especial, si hoy fuéramos presentados a juicio, contaría en nuestro favor, haber buscado estas relaciones trascendentes. Nos dirá el Señor: ven bendito de mi padre, recibe tu herencia…

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